¿Infancia pérdida?

A Coruña, 12 de Noviembre del 2014

El Manchester United saltó a la primera plana de todos los informativos cuando fichó a un niño de diez años llamado Rhain Davis para que se entrenara con el primer equipo. El argentino Leo Messi llegó a la Masía procedente de Rosario con tan sólo trece años y Pol Espargaró fue campeón de España en 125cc, también con trece y comenzó a puntuar en un Mundial con tan sólo quince. Ricky Rubio logró integrarse en la ACB de basket con catorce. ¡Y la catalana Gisela Pulido fue campeona del mundo de kitesurf con tan sólo diez! ¿Cómo se llega a la élite cuando todavía se es un niño? ¿Es sano dedicar la infancia y la adolescencia al deporte?descarga (1)

El deporte y el movimiento son muy importantes en la infancia, les ayuda a su desarrollo físico y emocional. Además, desarrollan cualidades psíquicas importantes como seguridad, la toma de decisiones, la disposición al riesgo y la autoconfianza.  Pero ¿es una suerte o un error triunfar tan pronto? Y, lo que es más inmediato, ¿cómo afecta el entrenamiento de élite al niño o al adolescente durante su crecimiento? Esto depende del tipo de deporte que se practica. Los hay periféricos (son anaeróbicos) como el fútbol, la velocidad en atletismo…, lo que los hace poco recomendables para los más jóvenes o, en todo caso, implica que se hagan siempre con poca intensidad y con largos reposos entre entrenamientos. Pueden ser ejercicios de tipo central, que son aeróbicos, como la natación, bicicleta, esquí que resultan más recomendables para los niños en edad de crecer. Y por otro lado, pueden ser de golpeo, como el voleibol o el fútbol, lo que implica una mayor agresión a las fibras músculo-tendinosas y cartílagos de crecimiento. O de no golpeo (natación, ciclismo). En otras palabras, lo más indicado para los que todavía son niños son el ciclismo, la natación y la gimnasia (sin abusar del salto).

Hay casos afortunados, claro, como el de GemmaMengual, que sólo habla bondades de su paso por el deporte de élite. Pero también los hay mucho menos felices, como el de Arantxa Sánchez Vicario, que incluso ha publicado un libro para explicar cómo su carrera (y su peculiar relación con sus padres) le robó la juventud.

Redactado por:

Judit Veira

Diego Rey

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